Aunque la muerte nos separe
Todos hemos escuchado en más de una ocasión esas historias que
hablan de perros que parecen tener una sensibilidad y una devoción
especial hacia sus dueños, un sentimiento de fidelidad que les lleva a
permanecer, en algunos casos, junto a la puerta de un hospital por la
que su amo desapareció una vez hace ya muchos años. O sobre una tumba,
cuidando y velando el descanso eterno de su dueño hasta el último día
de su vida.
Otras historias nos cuentan el increíble sentido de la orientación
de los canes, que son capaces de volver a su hogar desde distancias que
a veces se cuentan por miles de kilómetros, en viajes épicos que les
costarán recorrer incluso algunos años. También se ha hablado mucho del
supuesto sexto de precognición que parecen tener los perros, ese
sentido que les posibilita adelantarse o intuir la inminente llegada de
sus dueños, una tormenta e incluso un movimiento sísmico.
